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TURISMO
Ejemplar arquitectónico valiosísimo, milagrosamente salvado a través de los siglos para deleite y admiración de cuantos le contemplan, representa una de las creaciones más originales del arte visigodo. Fue declarado monumento nacional en 1897. Según algunos historiadores: "San Juan de Baños es el monumento más representativo de la arquitectura visigoda; el más puro, el más completo, el mayor que existe en España, el ejemplar genuinamente auténtico y el mejor conservado" La famosísima basílica es un templo que data del siglo VII (año 661). Es una construcción de la época visigótica, milagrosamente salvada, a través de los siglos. El origen de este templo se explica por una leyenda milagrosa: Regresaba el rey godo Recesvinto, de haber derrotado al caudillo de los vascones, llamado Fruela, y en este pueblecillo se detuvo a descansar, pues se sentía enfermo de una afección renal. Durante este reposo bebió el agua de un manantial existente en el mismo lugar donde anteriormente existieron unas termas romanas y el recuperar rápidamente su salud se lo atribuyó a un hecho milagroso. Como gratitud decidió erigir en aquel lugar el templo que hoy vemos dedicado a San Juan Bautista. Y desde entonces, aunque ha sufrido alguna modificación, en su estructura externa, se ha mantenido en pie, llegando hasta nosotros lo principal de su primitiva fábrica y los caracteres visigodos, aun perfectamente legibles, han resistido trece siglos. Un San Juan de alabastro es la efigie titular. Según la tradición fue rota en dos fragmentos por los soldados franceses del general Lasalle en 1808. Tiene forma de cruz latina y está orientada con la cabecera hacia el Este. Su planta es rectangular y consta de tres naves con tres capillas rectangulares en la cabecera. Las naves están separadas por columnas de mármol y unos interesantes capiteles corintios que sostienen arcos de herradura. Es famosa la lápida que corona el llamado arco triunfal de la capilla mayor. Junto a la basílica se halla la fuente anteriormente citada. El agua aún brota. En el interior de la caverna parece haber existido una piscina de inmersión.
En torno a un patio rectangular, con cuatro galerías de mosaico, se distribuyen todas las habitaciones y dependencias de la villa. Cuatro torres en los extremos, dos cuadradas en la fachada norte y dos octogonales en la fachada sur. Entre estas últimas, una gran galería o pórtico de columnas. Caídos en el interior del patio se encontraron unos arcos de ladrillo que constituían los elementos arquitectónicos de paso de la galería sur al patio central. Completan este esquema de la villa las termas, situadas al NE del gran edificio. Lo más atractivo de esta villa son la serie de mosaicos que cubren la mayor parte de las habitaciones; elementos geométricos, vegetales y figurativos se combinan y repiten con gran profusión. Destaca entre ellos el bello mosaico de la gran sala de recepciones con tres temas distintos.
En torno a esta escena central una serie de medallones con retratos familiares, con la representación de las estaciones en los ángulos. Una espléndida escena de cacería, con una variada representación de animales en distintas posturas entremezclados con cazadores y motivos vegetales. Rodeando todo una amplia cenefa con escudos hexagonales entrelazados, formando grandes cuadros florales de una gran belleza y riqueza de color. Son muy interesantes los mosaicos de los corredores que ya se pueden admirar en su totalidad. La distribución simétrica de algunas habitaciones y las estructuras arquitectónicas de la casa, que van poniendo de manifiesto las excavaciones, forma todo un conjunto que permiten estudiar el contexto arqueológico de la villa. Muy próxima al edificio principal se descubrió la necrópolis, con provisión de ajuares funerarios, ricos y variados, cuya exposición puede admirarse en el Museo Monográfico instalado en la iglesia de San Pedro en Saldaña. Es el perfecto complemento y obligada visita para tener una visión general del conjunto.
El Canal de Castilla constituye una de las obras de ingeniería civil más importante de las realizadas entre mediados del siglo XVITI y el primer tercio del XIX. El Canal discurre a lo largo de 207 Km, uniendo las localidades de Alar del Rey (Palencia), donde tiene su nacimiento, y las de Valladolid y Medina de Rioseco, situadas respectivamente al final de los ramales Sur y de Campos. A su paso por la ciudad de Palencia, a la que se acerca mediante un ramalillo terminado en una dársena para facilitar las tareas de carga y descarga, el Canal de Castilla se sitúa a escasa distancia de dos puntos emblemáticos del mismo: Calahorra de Ribas, donde el Canal se cruza con el Río Carrión del que pasa a tomar las aguas; y el Serrón, en Grijota, donde el canal se bifurca en los ramales de Campos y del Sur. En el denominado pago de Viñalta, llegamos a las esclusas números 31 y 32 del Canal, que fueron construidas, bajo la dirección del ingeniero Juan de Homar, hacia el año 1803. La función de las esclusas era la de permitir la navegación entre tramos del canal situados a distinto nivel. Cuando las barcazas entraban en el vaso de la esclusa, cuenco de piedra de planta oval o rectangular, se cerraban las puertas de doble hoja situadas en los extremos del vaso y comenzaba la operación de llenado o vaciado del mismo para elevar o descender las embarcaciones hasta el nivel del agua tanto en sentido ascendente como descendente. Durante el período en el que el Canal cumplió la función de transporte, hasta 1956, las esclusas se convirtieron en puntos neurálgicos. alrededor de los cuales se levantaban almacenes y fábricas que se beneficiaban tanto de la existencia de embarcaderos, como de las almenaras, cuya función era la de permitir la circulación del agua sin abrir la esclusa utilizando un cuérnago lateral controlado por una compuerta, donde se instalaban molinos o turbinas. Por ello, en las inmediaciones de las esclusas de Viñalta permanecen los almacenes, lo que fue un molino de papel y, en tiempos más recientes, fábrica de luz, con planta en L de dos alturas y fábrica de sillares y sillarejos, ejemplo de lo que fue un ingente patrimonio al servicio del Canal, y que hoy, desde diversas instituciones, se intenta recuperar. Al perder la condición de navegable, el Canal se transformó al servicio del regadío, para lo que fue preciso cerrar las compuertas de las esclusas y practicar aliviaderos en los vasos, aspecto que lo caracteriza hoy día.
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| H*** | Rey Sancho de Castilla | Avda. Ponce de León s/n | Palencia | 979 / 710334 |
| HR*** | Castilla Vieja | Avda. Casado de Alisal, 26 | Palencia | 979 / 749044 |
| HR** | Monclús | c / Menéndez Pelayo, 3 | Palencia | 979 /744300 |
| HR* | Los Jardinillos | c / Eduardo Dato, 2 | Palencia | 979 / 750022 |
| H**** | Europa Centro | Urb. Castillo de Magaz s/n | Magaz | 979 / 784000 |
| HS* | Ceres | Pza. España, 12 | Magaz | 979 / 784032 |
| HS** | Lobato | c / San Pedro s/n | Baltanás | 979 / 790141 |
| H** | Castillo de Monzón | Ctra. Palencia/Santander, km.10 | Monzón | 979 / 808075 |
| HS** | La Vasca | Ctra. Burgos/Portugal, km. 53 | Quintana del Puente | 979 / 792008 |
| H** | Las Lagunas | Ctra. N - 620, km. 60 | Torquemada | 979 / 800406 |
| HR** | Sangar | Avda. 1 de Junio, 67 | Venta de Baños | 979 / 771211 |
H - Hotel / HR - Hotel Residencia / HS - Hostal

| PO | La Casa del Abad | Pza. Francisco Martín, 12 | Ampudia | 979 / 768008 |
| CTR | Casa la Botica | Pza. Campillo, 6 | Dueñas | 979 / 780002 |
| CRA | El Milagro | c / El Milagro, 8 | Frómista | 979 / 810944 |
| CTR | San Telmo | c / Martín Veña, 8 | Frómista | 979 / 811028 |
| CRA | Casa del Escultor | c / San Isidro, 10 | Reinoso | 979 / 741539 |
| CRA | Casa de Jesús el Zapatero | c / San Roque, 1 | Támara de Campos | 979 / 810460 |
PO - Posada / CTR - Centro de Turismo Rural / CRA - Casa Rural de Alquiler
| La Fábrica | Barrio del Molino, s/n | Abarca | 979 / 837528 |
| Mesón El Lagar | Pza. de La Basílica, s/n | Baños de Cerrato | 979 / 770737 |
| Merendero El Castillo | Camino Hondo, s/n | Baltanás | 979 / 790400 |
| Bodegón La Parrilla | c / Conde de Vallellano, 17 | Dueñas | 979 / 780152 |
| Mesón El Arriero | Pza. San Agustín, 4 | Dueñas | 979 / 780194 |
| Canario | c / Manuel Díez Quijada, 20 | Fuentes de Valdepero | 979 / 808113 |
| El Perro Verde | Camino de Valdemuñoz, s/n | Grijota | 979 / 766002 |
| Manu | Avd. José Antonio, 19 | Magaz | 979 / 784005 |
| Mesón Castilla | Camino de las Heras, 4 | Magaz | 979 / 784064 |
| Mesón del Cerrato | c / General Franco, s/n | Tariego | 979 / 771853 |
| Mesón La Cueva | c / General Franco, 22 | Tariego | 979 / 772718 |
| Mesón Reyes Godos | Pza. Quinto Centenario, s/n | Tariego | 979 / 772611 |
| La Basílica | Avd. de Burgos, 19 | Venta de Baños | 979 / 770144 |
| Sandoval | Avd. Estación, 101 | Venta de Baños | 979 / 770098 |
| El Bodegón | c / Mariano Rodrigues, s/n | Villamuriel | 979 / 771463 |
| Casa Damián | c / Ignacio M. de Azcoitia, 9 | Palencia | 979 / 743870 |
| Casa Lucio | c / Don Sancho, 2 | Palencia | 979 / 748190 |
| La Carrionesa | c / Colón, 42 | Palencia | 979 / 745108 |
| La Encina | c / Casañé, 2 | Palencia | 979 / 710936 |
| La Traserilla | c / San Marcos, 12 | Palencia | 979 / 745421 |
| Lorenzo | Avd. Casado de Alisal, 10 | Palencia | 979 / 743545 |
| Pepe´s | c / Rizarzuela, 28 | Palencia | 979 / 722059 |
| Ponte Vecchio | c / Doctrinos, 1 | Palencia | 979 / 745215 |
| Casa Grande del Monte | Ctra. del Monte | Palencia | 979 / 728978 |
| Taberna Plaza Mayor | Pza. Mayor, 8 | Palencia | 979 / 723724 |
| Venta Zapatones | Ctra. Carrión, km. 4 | Palencia | 979 / 180043 |
Las
fértiles tierras que rodean la capital palentina, entre las que se
encuentran las de Soto de Cerrato, proporcionan productos variados y de
gran calidad que sirven de ingredientes para cocinar riquísimos platos.
Para sobrellevar los fríos meses de invierno nada como la sopa castellana preparada con pan de hogaza, mejor si es del día anterior, cocido con agua, aceite, ajo y pimentón y aderezado con tacos de jamón serrano y huevos escalfados. Como alternativa: un buen cocido castellano.
En Tierra de Campos, y sobre todo en época de matanza no puede dejar de degustar las suculentas morcillas o las sopas morenas, realizadas con la sangre utilizadas para hacer morcillas.
Si se acerca hasta la villa de Villarramiel no olvide probar las cecinas de equino, estamos en Tierra de Campos dónde también se elaboran excelentes panes y hogazas ideales para acompañar cualquier plato.
En tiempo de primavera y verano el pisto y la menestra son platos excelentes que han trascendido los límites provinciales gracias a la gran variedad y calidad de las verduras que se producen en la zona; se puede disfrutar de ellos sobre todo en el mes de junio.
La codorniz también forma parte de la mesa palentina. Considerada manjar de reyes por su exquisitez, suele prepararse guisada o escabechada.
Esta es tierra de asado, y es aquí donde éste alcanza su máxima perfección como consecuencia de la dedicación y el cariño que se pone al cocinarlo. El lechazo hará las delicias del paladar más exigente.
En la zona centro abundan los productos hortofrutícolas y así, en el valle de la Ojeda se obtienen excelentes patatas, las mejores de toda la provincia, riquísimas para prepararlas con bacalao, con callos...
Decir cangrejo es hablar de Herrera de Pisuerga. Y es que el cangrejo de río ha dado lugar desde siempre a un excelente plato aderezado con salsa. En honor a este crustáceo se celebra el Festival Internacional del Cangrejo de Río de Herrera. ¿Cuándo? Todos los años, el último domingo de julio.
Obligado es citar también las carnes de esta zona muy apreciadas por su calidad, y que suelen ser consumidas a la plancha o a la brasa.
Y que decir de los postres... Uno de los más arraigados es el queso, del que existen distintas variedades: semicurados, añejos, de campos... En la zona de la Nava destacan las típicas pelusas, rosquillas de palo, magdalenas.
Es costumbre en toda Palencia, en tiempo de Carnaval, cocinar las deliciosas hojuelas u horejuelas. En invierno también son típicos los buñuelos y los huesos de santo rellenos de nata, o chocolate.
Además de las rosquillas, las tortas típicas y las cocadas de Osorno, y los hojaldres, son muy solicitados los amarguillos de Villoldo, así como los tocinillos de cielo. Si es usted peregrino en Villalcázar de Sirga no olvide saborear los ricos almendrados elaborados con hojaldre y almendras, y cuya fama ha trascendido el ámbito provincial. Si visita la localidad de Carrión podrá degustar unas estupendas mantecadas.
Dentro del capítulo de licores hemos de referirnos a diferentes bebidas consideradas autóctonas: el licor de endrinas, de nueces, de moras, de guindas, del peregrino...
En el norte de la provincia el clima, el estilo de vida propio del lugar, y la herencia de buenas recetas dan personalidad propia a la zona. De primer plato recomendamos legumbres de caldo espeso o sopas de ajo. De segundo tiene para elegir entre las carnes cocinadas de todos los modos posibles: guisadas, asadas... etc.
Y en tiempo primaveral, nos encontramos con las sabrosas y finísimas truchas. Si es usted aficionado a exquisiteces en esta zona, debe saber que en Palencia se hacen maravillas con las setas, propias del terreno; y con los caracoles, muy degustados por los lugareños.
Para los más golosos, en Palencia se pueden encontrar postres como jaleas; degustaciones naturales de frutas naturales como los ráspanos, o los arándanos; moras de zarza, a comienzos de otoño; tortilla de manzana; frisuelos; tortilla de miel; galletas; rosquillas de Lores; y hojaldres.
Recetas
Sopas de ajo
Ingredientes:
300 gramos de pan del día anterior, 4 dientes de ajo pelados, 1 litro de agua, 4 cucharadas
de aceite de oliva, Pimentón, Sal, 4 huevos.
Preparación:
Calentar el aceite en una sartén o en una cazuela de barro y freír los ajos. Añadir las
rebanadas de pan y dorarlas. Incorporar el pimentón, dar una vuelta mezclándolo y
agregar el agua hirviendo. Poner la sal, dejar cocer 15 minutos y servir. Se puede dejar
caer un huevo para cada comensal en la sopa durante los últimos minutos y esperar que
cuaje la clara de servir.
Juegos
Tradicionales
En todo el Cerrato palentino se practicaban casi todos los juegos tradicionales conocidos en la zona castellana, destacando entre ellos , el juego de bolos , al que eran muy aficionadas las mujeres cerrateñas, que "chillaban los bolos" o "bailaban los bolos" practicando una modalidad en la cual solo intervenían cinco bolos, más el "cura". También se jugaba, con bastante fruición, a la Chana o Morrilllo y a la Tanga.
El habla cerrateño
Resumimos aquí algunos de los vocablos y expresiones más "curiosos" del habla tradicional del Cerrato palentino.
A bulto: sin conocimiento ni tino
Aburar: quemar algo
Andancio: epidemia, enfermedad
Bobalán: tonto
Calcuezo: lento, perezoso
Camoto: terco,duro
Corito: desnudo
Cosca: falso, astuto
Chicornero: entrometido
Escarretar: cortar por lo bajo
Estazar: cortar,despedazar
Fato: olor desagradable
Jijas: delgado, esmirriado
Lóndigo: goloso
Marrotar: estropear
Perantón: persona sin seso
Salgüero: lugar pantanoso
Tolón: aturdido, desatinado
Tragantona: comida desmesurada
Zaraballo: trozo grande de pan
Zorrocotroco: de irrelevante figura
Zorrastrar: arrastrar
Refranes
"Mejor es sudar, que estornudar"
"Si marzo mueve el rabo, no queda cordero con cencerro, ni pastor sin zamarro"
"Quincetas (avefrías) p'abajo, pastor con trabajo; quincetas p'arriba pastor buena vida"
"Monja, miel y gato, del cerrato"
"Cuado llueve en agosta, llueve miel y mosto"
"El que a la bodega va y no bebe, burro va y burro viene"
"Sin clérigo y palomar, tendrás limpio el hogar"
"En enero flores, en mayo dolores"
"Pascuas marzales, hambres y mortandades"
"Labra hondo y pon basura y déjate de libros de agricultura"
"Aguas por San Mateo, puercas vendimias y gordos borregos"
"El arado rabudo y el arador barbudo"
"Seca la garganta, ni gruñe, ni canta"
Texto íntegro del Pregón de Fiestas pronunciado por Alfredo con motivo de la Festividad de San Antonio de 1999
Ser pregonero de unas fiestas es un honor para cualquiera y más para mí; que me va a permitir vocear a los cuatro vientos lo que pienso de mi pueblo; por lo cual agradezco a la concejala de Cultura y por la extensión de toda la Corporación este detalle que han tenido conmigo; aunque si me comparo con quienes me han precedido en esta tarea temo que la comparación no me va a resultar muy favorable; pero como de cobardes no hay nada escrito; confiando en vuestra benevolencia allá voy y que San Antonio me proteja.
Dice la Biblia: Bienaventurados los labios del pregonero que anuncian una buena noticia y que mejor noticia que anunciar unas fiestas. Aunque las cosas se pregonan solas, al menos eso dice el refranero castellano: El buen paño en... El buen vino no necesita....; unas buenas fiestas no necesitan mucho pregonero, y si le tiene, lo mejor que puede hacer es no empezar aburriendo a la gente, y estropeando el comienzo; por eso os prometo ser breve.
Yo creo que pregoneros somos todos. Cada uno de vosotros sois pregoneros de nuestras fiestas; de nuestras alegrías y de la importancia de nuestro pueblo. En el País Vasco y en Andalucía; en Cataluña y en Madrid; en Rioja; en Valencia; en Cantabria; en Valladolid y en Burgos; se habla de Soto porque cada uno de los Soteños lleva Soto en el corazón y de la abundancia del corazón habla la boca.
Hace años, había muchos detalles que pregonaban las fiestas: el ajetreo de las mujeres limpiando la casa; la Novena, que tenía nombre propio: ir a la Novena era ir a la novena de San Antonio que todo el pueblo sabía de memoria, y todos nos empeñábamos en ir un par de palabras por delante de Don Jesús. La venida de los forasteros, los rulos en la cabeza de las mozas, el reciente corte de pelo en los mozos, y ya como inminente, la llegada de los músicos y los almendreros, que se aposentaban en los pueblos y no se movían hasta que todo había terminado.
Hay que ver el juego que daba la casa de Teodora y de Rufino.,Y por si esto fuera poco teníamos un pregonero en la comarca que era nuestro pobre oficial: Higínio, precursor de los sistemas de alarma: ya están aquí señor Lute...Y es que en Soto había de todo y como no teníamos pobre en el pueblo, teníamos un pobre de importación, de Campaspero para más señas, que compartíamos como rasgo de buena vecindad con los pueblos del contorno.
Es que mi pueblo es mucho pueblo. ¿Qué es mi pueblo?, Para quien no nos conoce , poca cosa: unas casas, unos majuelos, unas bodegas, total, como todos los pueblos. Espere usted un poco amigo, usted no conoce Soto, porque Soto es más, mucho más, que esas simplicidades que usted piensa.
Hay un personaje de Miguel Delibes en su obra "Las Guerras de Nuestros Antepasados" que se llamaba Pacífico Pérez que en cierta ocasión está hablando con el médico de un hospital donde se encontraba internado. El médico le pregunta: ¿Cómo es tu casa? Y el buen Pacífico responde: "mi casa es como todas, o sea distinta, porque la casa de cada quien es siempre la casa de cada quien. Más claro agua. Pues lo mismo ocurre con nuestro pueblo; nuestro pueblo, es como todos los pueblos del Cerrato; es decir distinto y el que no lo entienda peor para él.
Nuestro pueblo tiene unas raíces, tiene una historia, tiene unos personajes que no tienen los demás pueblos, ni de lejos. Ser de pueblo y tener pueblo ha estado mal visto hasta hace cuatro días; los chiguitos de los pueblos, porque en mi pueblo no había niños sino chiguitos; cuando íbamos a estudiar a la ciudad; teníamos unos saberes y unos conocimientos que en la ciudad creían que no servían para nada; el conocer los nidos de pigaza; el saber lo que es una retranca o bieldo; el saber escoger las hierbas que le gustan a los conejos; distinguir los berros de las berras; buscar berbajas; o jugar a los cartones o al inque; o a las gallaritas...; resulta que no servía para nada; lo importante era conocer a Gary Cooper; a Rita Haiwort; saber de memoria la delantera del Bilbao; declinar el presente de subjuntivo; usar pantalón bonbacho; y otras muchas cosas que a nosotros nos sonaban cuando menos a Latín.
Porque entonces no estaba de moda traumatizarse, sino nos hubiéramos traumatizado. Pero los tiempos cambian, y que vueltas da la vida. Hoy todos queremos tener un pueblo, y conocer palabras ya casi en desuso, y saber como se hacía el vino o el queso, y cuantos huevos pone una perdiz, y la diferencia que hay entre una collera y un collerón, ya ve usted.... y como hemos oído decir: "no se considere señor, quien no tenga en el Cerrato un terrón". Nos compramos un "cacho" de tierra a la que llamamos pomposamente finca, hacemos un caseto y ¡hala! a presumir de pueblo. ¡Pues no señor!
Ser de pueblo supone pertenecer a una estirpe de hidalgos, con entorchados de pana, y eso no se logra con dos cuartas de terreno ¡qué cosas!. Porque un pueblo te sirve de referencia para todo tipo de comparaciones, más alto que la Mesuca, más lejos que de aquí al Portillo; o cuando nos encontramos a alguien que no se decide a hacer algo, decimos que es "como el camino de Valdelobate, que no va ninguna parte".
Mi pueblo tiene río, pero lo suficientemente lejano como para que las mozas, pudieran ver a los mozos cuando iban y venían de lavar a su orilla. Un río que cuando dejaban de ir a verle y a lavar en sus aguas en los meses de invierno nos venía a visitar enfadado en forma de riada, yo creo que un poco celoso de que las mozas no fueran a contarle sus pequeñas aventuras.
Mi pueblo tiene bodegas, pero suficientemente alejadas como para despejarse antes de llegar a casa por si a alguien se le había ido la mano al jarro en demasía. Mi pueblo tiene las charcas y el Pilón; el Plantío y el Espolón. Al Espolón se salía a recibir al Obispo y al Gobernador, cuando los Obispos eran Excelentísimo y Reverendísimo señor y los Gobernadores eran Su Excelencia, antes de que bajaran a la segunda división de ser subdelegados del Gobierno.
Por el Espolón se paseaba para ir a la fuente a por agua con el botijo, más de un botijo tengo a mí cuenta por las prisas por ir a jugar; el botijo, víctima del frigorífico y del grifo, obligación de chiguitos y devoción de mozas, alivio arrancadoras y de agosteros, compañero del porrón, estrella de la exposición que hacía el Tío Músico en la plaza... quien te ha visto y quien te ve convertido en adorno de descansillo y rincones con una flor seca en el pitorro como un hippy trasnochado.
¡Oiga amigo!, no se entusiasme, que parece que a su pueblo sólo le faltan avenidas.¿Avenidas? Para avenidas estamos..., para que lo sepa, mi pueblo apenas tiene calles..., tiene plazas. Las calles son plazas frustradas, son una intentona que no llegó a cuajar. La vida se hace en la plaza, a la plaza se va, por la plaza se pasa, en la plaza se compra y se vende, se charla y se critica, se homenajea, se festeja, se baila y se ríe... por las calles sólo se pasa.
Esos pueblos de calles largas en vez de darte la bienvenida parece que te están despidiendo, mi pueblo te invita a quedarte en la plaza. Mi pueblo tiene una Iglesia y un Ayuntamiento que hermanan la historia y la modernidad, son el punto de unión del ladrillo de las Casas Nuevas con el adobe del Casco Antiguo. La Iglesia es seria y robusta por fuera, pero blanca y acogedora por dentro, tiene el mismo carácter que nuestras gentes, que cuando te abren la puerta de su casa, te abren la puerta de su corazón... y de su despensa, que también es importante.
Mi pueblo tiene refrán propio, ¿qué digo refrán?: refranes. Uno para la comarca: "La mujer; la miel y el gato; del Cerrato"; y otro, exclusivo de Soto: "Si quieres hacerte rico y trabajar poco; cásate con una de Soto".
Hay que ver lo que han valido siempre nuestras mujeres. En mi pueblo, en las tardes serenas cuando los vencejos devuelven el silencio a la plaza y la sombra de la torre arropa la Iglesia, aún parece percibirse en el aire espíritus de los hombres, que hicieron que Soto fuera Soto y a nosotros nos enseñaron a amarle. Me gustaría rendir un pequeño homenaje en su recuerdo, porque los hombres de mi pueblo eran eso, "hombres", con nombres que sonaban como trallazos, nombres que tenían tanta entidad como para no necesitar apellidos: Honorado, Emitido, Gerardo, Benito, Filadelfia, Bruno, Gregorio, Teófilo, Eleuterio, Toribio...etc.
Y detrás de cada nombre había una persona que no necesitaba del sol para hacer sombra; hombres de una sola palabra que valía más que un acta notarial, que hablaban de obradas y cuartas, de azumbres y cántaros, de fanegas y cargas; y cada frase suya era una sentencia; hombres que sabían de cabañuelas, de nieblas, de injertar y de podar, de sembrar y de recoger, de sufrir y disfrutar y, sobre todo, de educar... y eso que no habían estudiado pedagogía; pero todo lo hacían sin prisa, con la tranquilidad del que sabe que cada día tiene su afán.
Y aún sobraba tiempo para reunirse en el Casino y cantar las cuarenta, dar codillo o ahorcar el seis doble a quién viniera a sentar cátedra de especialista. Hombres que uncían una mano a la mancela y otra a los ramales para obrar el milagro de convertir el ocre de los barbechos de otoño, en verde esperanza en primavera y dorados frutos sobre las eras en agosto. Hombres con sitio fijo en la Iglesia y en el Ayuntamiento, en la fragua y en la barbería. Hombres inmutables, como las encinas, que bajo sus ramas hechas capas de paño de Astudillo, eran capaces de dar cobijo a toda una dinastía. Hombres que besaban a sus hijos cuando estaban dormidos para que no se dieran cuenta de lo mucho que les querían...
Ante estos hombres, Diógenes hubiera tenido que apagar su farol.,Y detrás de cada uno de ellos había una gran mujer, una matrona que acrecentaba lo que su marido conseguía, que amasaba y cuidaba la casa, que se dejaba los ojos detrás de una aguja, logrando el milagro de una camisa nueva para el nieto a partir de una vieja del abuelo; que criaba a sus hijos, cuidaba a sus padres sin más espejo que los ojos de su marido, ni más joyas que sus hijos. Mujeres que debajo de un pañuelo negro escondían penas que nadie adivinaba y alegrías que con todos compartía.
Los hombres de mi pueblo vivían muchos años por delante de su tiempo: cuando Girón todavía no imaginaba la Seguridad Social, ya existía en Soto una Sociedad de Socorros Mutuos; cuando las compañías de Seguros no se habían popularizado y casi nadie las conocía, ya teníamos aquí un fondo para ayudar a quien perdía un animal de labor; cuando los bancos eran exclusivos de una minoría, ya existía en mi pueblo un Sindicato al que se llevaban los ahorrillos si sobraba algo (pocas veces) y donde se solicitaba un anticipo para llegar a Septiembre o hacer un arreglillo en la casa o comprar una mula (las más veces)...
Y es que vosotros, hombres de mi pueblo, habéis sido capaces de hacer dar marcha atrás al río para apaciguar la sed de vuestros campos. Y cuando otros andaban dividiendo fincas, ya teníais en vuestras casas los títulos de Concentración Parcelaria. Por que los hombres de mi pueblo son eso HOMBRES, pero con mayúsculas. ¿Existe una palabra más grande?
Todas estas cosas recuerda uno cuando llega San Antonio. San Antonio nos reúne, cada uno saca lo mejor de sí mismo, se comparten alegrías y penas, se pasa revista a los que faltan y a los que no volverán, se vuelven a contar las mismas anécdotas, se siente nostalgia recordando.... y este año hay cosas tristes que recordar.... pero la vida sigue....
Y es que San Antonio no es un Santo al que solo se venera, que también San Antonio es como ese amigo que tenemos en la Administración y al que acudimos para que nos consiga una subvención, o nos agilice unos papeles, y al cual antes se le regalaba un pollo, y ahora un queso o una caja de vino..., por cierto ¿sabían ustedes que en el año 1070, Doña Domenga, vaya con el nombrecito, hizo donación de varias heredades al monasterio de San Pedro de Cardeña, cerca de Burgos, entre cuyos bienes figuraba una viña situada en Soto de Yuso?
Lo que no nos dice el autor es si dicha viña estaba en Los Cordoneros o en Juan de Alonso, en La Colorada o en el Ariedo, ni si la uva era garnacha o verdeja; lo cierto es que el vinillo de Soto de hace casi mil años ya tenía categoría para alegrar los salmos y templar los ánimos de los monjes de San Pedro de Cardeña..., algo bebería doña Jimena, la esposa del Cid, hospedada en aquellos años en el Monasterio, mientras don Rodrigo cabalgaba asustando moros por tierras de Valencia.
Claro, que San Antonio no entiende de burocracia, por eso le piden cosas más de andar por casa: "mira que no cumplo 25 y el mozo no llega..; a ver si hay suerte y apruebo...; mira a ver si me arreglas lo de la colocación o esa salud que no acaba de ir bien del todo...; aunque con esas agencias matrimoniales, el INEM , o la LOGSE, no sé si no vamos a mandar a San Antonio a las listas del paro y se va a quedar sin velas y sin flores de agradecimiento.
Cuantos recuerdos, cuantas vivencias, cuantas sensaciones se nos acumulan en estas fechas... De cuantos comienzos de noviazgo habrá sido testigo El Plantío; cuantos mozos, a la orilla de una mocha, habrán preguntado a la moza que les quitaba el sueño ¿me quieres?. Y ella, sin contestar, sin más testigos que la mocha, la luna , una jota en la dulzaina y el ruido de un dado de las arquillas de los almendreros, selló con su silencio un compromiso que les unió para toda la vida.
Cuantas novias miraban con envidia como bailaban sus amigas mientras a ellas se les iba la imaginación a un cuartel, muchas veces en África, donde su novio recordaba al pueblo, (ora estarán danzando, ora estarán en el baile), y ese día el rancho les sabía mucho peor, pensando en el lechazo que había sobre la mesa de su casa.
Cuantas madres, con el pretexto de un catarro, enjuagan más de una lágrima con la vuelta del mandil, pensando en ese hijo que danzó el año anterior y que este año no estaba a la mesa. Qué importante se siente uno en su pueblo en fiestas, porque aquí a cada uno de nosotros se nos quiere por nosotros mismos, no por lo que tengamos ni por lo que creamos valer.
Por eso, mi pueblo, para las cosas importantes no cuenta por años, ni por meses; cuenta por San Antonio, y hablamos del San Antonio del nublado, o del San Antonio en que tuve la casa llena de forasteros; y el año se divide en antes de San Antonio y en después de San Antonio. Lo mismo da que la música sea de dulzaina y de tamboril, que de sintetizador y guitarra eléctrica; que nos llena el pueblo de decibelios.
San Antonio permanece inmutable, esperando ser sacado en procesión, rodeado de velas y de flores, acompañado de danzantes y autoridades, seguido de todo el pueblo. San Antonio es el eje del año y San Antonio ya está aquí. Así que os invito a todos a que le celebréis como vosotros sabéis hacerlo, con esa alegría, con esa camaradería, con esa hospitalidad que hace que en Soto nadie se considere forastero. Y si a Palencia: "venir es volver"; a Soto: "venir es llevarse al pueblo en el corazón".
¡Cuántas
cosas bonitas diría yo de Soto y sus gentes si supiera escribir! Pero
como soy de pueblo, sólo se decir:,¡¡¡ FELICES FIESTAS Y VIVA SAN
ANTONIO!!!
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