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PARAJES DE SOTO DE CERRATO
El Plantío es la "zona verde" de Soto de Cerrato por excelencia. Situado apenas a un kilómetro del casco urbano, este terreno poblado por ancestrales "mochas" -que no son sino árboles redondeados en las ramas y la copa- ha protagonizado a lo largo del tiempo, desde bailes y comidas campestres con los que celebrar al Patrón en Fiestas, hasta todo tipo de competiciones deportivas -siempre ha sido utilizado como improvisado campo de fútbol-, convirtiéndose con el buen tiempo en "camping" libre al servicio de numerosos campistas. Cercano al río, que lo hace estar inundado habitualmente en épocas lluviosas, este terreno ha permanecido invariable a lo largo del tiempo gracias a su condición de descansadero de ganado de la Vía Pecuaria que lo atraviesa.
Al tratarse de terreno válido para el cultivo, una parte del mismo está arrendada por el Ayuntamiento de la localidad, quien a su vez lo subarrienda mediante el procedimiento de subasta entre los diversos agricultores del municipio. Es por este motivo que el terreno aparece dividido en el Mapa Topográfico en dos partes: Plantío Viejo, que en estos momentos es de propiedad privada y está dedicado al cultivo, y Plantío, propiamente dicho, que coincide con la preservada por la Vía Pecuaria.
En cuanto a su nombre, poco se puede decir salvo que se corresponde, según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua con "tierra o sitio plantado o que se puede plantar", aunque también se refiere a "conjunto de vegetales plantados recientemente en un lugar". El hecho de que en antiguos documentos cartográficos ya hubiera anotaciones sobre este lugar, hace pensar que en algún tiempo, y por su proximidad tanto a los huertos del municipio, como al río, este lugar estuvo dedicado, en parte, a la horticultura.
Soto de Cerrato ha sido una localidad tradicionalmente ligada a la viticultura, aunque hoy en día apenas si queda algún "majuelo" en todo el término municipal. De hecho, numerosos documentos históricos hablan de que llegaron a existir en el municipio más de 270 viñedos que proporcionaban una importante producción de uva destinada a los Monasterios cercanos. Esta tradición vinícola hizo que esta pequeña localidad se permitiera el lujo de poseer dos "barrios" diferentes de bodegas, denominadas "bodegas de arriba" y "bodegas de abajo", unas ubicadas en la falda de una loma situada junto a la carretera de Valle, sobre el paraje de El Canto, a un kilómetro largo del centro urbano; y otras sobre dicha loma y protegidas por la denominada Ladera de la Lobera, justo debajo del Páramo de la Mesuca.
Como en muchas localidades castellanas, en Soto de Cerrato existe, incluso hoy en día, una gran tradición "bodeguera" que se plasma en la existencia de modernos "merenderos" construidos sobre viejas bodegas donde los habitantes de la localidad acuden a pasar el día o celebrar acontecimientos. Incluso existen algunos propietarios que, de forma absolutamente tradicional, siguen manteniendo pequeñas producciones de vino elaborado con uvas traídas de otros lugares como Toro o la Ribera del Duero. Esta tradición bodeguera y, a la vez, "festera" ha hecho que se prodiguen dichos como el que dice: "Si quieres vivir mucho y trabajar poco, vete a un pueblecito que se llama Soto...".
El Río Pisuerga sirve como continua y constante referencia para la vida de Soto de Cerrato. Su agua sirve tanto para el consumo humano, debidamente tratado; como para abastecer de líquido elemento a los modernos sistemas de regadío agrícolas con los que cuenta el municipio. Este río nace al norte de la provincia de Palencia, casi en el límite con Santander, formándose a partir de varios arroyos procedentes de las montañas de Sierras Albas, Piedras Luengas y Peña Labra; para desembocar en el Duero en la provincia de Valladolid, cerca de la localidad de Simancas. A su paso por Soto de Cerrato, acoge varios parajes pintados de verde en ocasiones, tales como la falda de Las Derrumbadas, La Rinconada, Los Mochones o El Espeso; o aptos para el cultivo con la ventaja de la cercanía del líquido elemento como Las Quintanillas, El Plantío o La Huelga. A orillas del mismo, junto a el Puente, la Confederación Hidrográfica del Duero instaló una Estación de Calidad de las Aguas, que junto a otras instalaciones como la presa de la recién instalada Centra Hidroeléctrica, o la caseta de motores de la Comunidad de Regantes, convierten al Pisuerga en protagonista de la vida local. Este río, a cuyo paso por terrenos de Soto de Cerrato acuden numerosos pescadores en busca de barbos, lucios y tencas criados en sus aguas, sirve además como frontera natural entre dicho término municipal y los de Baños y Magaz.
Como obra emblemática construida a principios de los años cuarenta como "pedazo" de la carretera de Valle, destaca el Puente de Soto. Se trata de una obra majestuosa en su tiempo, pero que hoy ha quedado obsoleta por la estrechez de su trazado, el cual apenas pueden utilizar algunos vehículos pesados. Su deterioro de hace algunos años no decidió a las autoridades provinciales y regionales a construir un puente nuevo, y los usuarios, vecinos de Soto y Valle de Cerrato fundamentalmente, tuvieron que conformarse con una reparación que dejó su estructura prácticamente como estaba. Es de esperar, que las gestiones llevadas a cabo por el Ayuntamiento ante la Diputación Provincial de Palencia y la Junta de Castilla y León den sus frutos en breve para que la localidad pueda contar con un puente sobre el río acorde con los tiempos que corren.
Seguramente la proximidad del río y la composición del terreno convirtieron el movimiento del terreno de la ladera del Páramo de la Mesuca que da la cara al pueblo en un capricho de la naturaleza que se conoce como paraje de Las Derrumbadas. Se trata de un terreno eminentemente calizo, compuesto, entre otros minerales, por la denominada localmente "grada", una sustancia alcalina de color blanco o blanco grisáceo, que al contacto del agua se hidrata o se apaga con desprendimiento de calor, y del que constantemente mana agua. La fragilidad de esta sustancia hizo que se derrumbara parte del terreno convirtiendo el paraje en una especie de barranco muy característico. El paraje está situado justo al lado del río, entre las laderas de La Lobera y Valdebecerra, haciendo de abrupta falda del Páramo de La Mesuca. Este terreno ha sido utilizado en ocasiones como pista de despegue de deportes peligrosos como el Ala Delta o el Parapente, gracias a su condición de "terreno cortado" y a las corrientes de aire que se concentran en el lugar.
Al otro lado del Río Pisuerga, junto al puente que lo cruza en la carretera hacia Palencia, sale un camino que conduce hasta la cercana localidad de Magaz. Justo en medio de éste camino nos encontramos con el paraje de El Prado, una zona muy arbolada y bastante inhóspita ideal para pasear a pie o en bicicleta. En realidad se denomina oficialmente El Prado a una zona de cultivo situada justo al lado de la Ermita de Nuestra Señora de Villaverde, perteneciente al municipio de Magaz y situada junto al cementerio de esta localidad, al lado de la carretera Nacional 620. Por el contrario, la zona arbolada o "soto", pegada al río y muy visitada por los pescadores -que bien pudiera tener que ver con la denominación de Soto de Cerrato- se corresponde con el paraje de El Espeso, llamado así por lo "espeso" de su vegetación, compuesta por árboles, arbustos y otras plantas silvestres de diversas familias. En realidad es esta zona de El Espeso la que conserva el atractivo natural propio del lugar, aunque si las gentes del lugar la han llamado tradicionalmente El Prado, no vamos a llevarles la contraria.
El Montón no es más que otro capricho de la naturaleza. Se trata de una especie de "montañita", con forma de volcán, que debido a la erosión del aire y del agua y a su situación, como cobijada por las laderas de Valdemarona y Albardieres, que ponen las faldas al páramo del Monte de Soto, emerge como si de un gran "montón" de tierra se tratara. Alrededor se encuentran las mencionadas laderas y los parajes de Las Coronillas y El Cardenchal, zonas cultivadas por los habitantes de la localidad que rodean este antojo natural con sus aperos de labranza desde tiempos insospechados. Por detrás, una tradicional fuente denominada, como no podía ser de otra forma "Fuente del Montón", mana agua aunque en cantidad muy escasa, por lo que no puede ser aprovechada para el riego. Como curiosidad, en ocasiones, un vecino del pueblo de nombre Eutimio se encarama hasta el pico del lugar para "plantar" un ramo de flores en homenaje de la Virgen de la Asunción, y una bandera blanca como símbolo de sabe Dios qué...
En la parte baja del pueblo, justo antes del paraje denominado Plantío Viejo, se encuentra un terreno muy productivo y con mucho agua utilizado tradicionalmente como Huerto de la localidad. El régimen de propiedad del mismo es de carácter "minifundista", quedando por deseo expreso de los propietarios fuera de los trabajos de concentración que se llevaron a cabo en el municipio a mediados de Siglo. Su escasa extensión, y la multiplicidad de propietarios hace que los productos del lugar sean solamente utilizados para consumo propio. En total se trata de un terreno de más o menos dos hectáreas de extensión, propiedad de diez personas que lo atienden en los ratos libres como una segunda actividad que proporciona verdura fresca y sana para la despensa. Entre los productos habituales de los Huertos de Soto destacan el tomate, el pepino, el pimiento, la berza, las alubias, las cebollas, las lechugas, los calabacines... etc., y en general todo tipo de productos hortelanos.
Hoy en día es habitual ver a las gentes del pueblo cultivar sus hortalizas, azada en mano, ya sea para consumo propio, ya sea para obsequiar a familiares y amigos.
En la parte baja del pueblo, dentro aún del casco urbano, y como preámbulo de la zona de los Huertos, se ubica una bonita fuente denominada tradicionalmente El Pilón.
Construida en piedra antigua, con forma de caja abierta, y con el suelo de grava, esta fuente era usada en tiempos pasados como abrevadero del ganado, y para el consumo de su agua por parte de las personas. La fuente desahoga en un improvisado arroyo que sirve para regar los Huertos situados a escasos metros. Hoy, su agua es considerada por los responsables sanitarios como "no potable", lo que unido a la escasez de ganado y a la prohibición expresa de ser utilizada para el lavado de vehículos, han dejado a "El Pilón" como un bonito vestigio del pasado.
El casco urbano de Soto de Cerrato es absolutamente irregular. La ausencia de planificación ha convertido la localidad en un acopio de casas de diferentes tipos de construcción que le hace carecer, entre otras cosas, de una tradicional Plaza Mayor, presente en la mayoría de las localidades de la región. Cruzada por dos carreteras, la que va desde Palencia hasta Valle, y la que une Soto con el cercano municipio de Reinoso, esta villa está presidida por la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción como único edificio de carácter histórico-artístico, y por algunos nuevos edificios institucionales como el que alberga al Ayuntamiento o el Depósito Antiguo de Agua. Últimamente, a partir del asfaltado de prácticamente todas sus calles, el casco urbano ha mejorado bastante con la presencia de pequeños jardines ubicados en lugares amplios como cruces de calles o pequeñas "plazoletas" que convierten al pueblo en mucho más agradable. Una de las peculiaridades del centro urbano de Soto de Cerrato es la insólita convivencia entre viejos y deshabitados caserones o "paneras" de adobe, en muchas ocasiones derruidos; y grandes y modernas viviendas construidas con materiales nuevos. Por otra parte, en las afueras del casco urbano, también conviven grandes y feas naves utilizadas para guardar productos y maquinaria agrícola, con bonitos "chalets" habitados por las gentes del pueblo.
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